THE TRIPLE PLANETARY CRISIS

Lo ecosistemas de fiordos y canales de la Patagonia han demostrado ser altamente vulnerables, la extensa línea de costa que se alcanza hasta el extremo sur del territorio han de ser una fuente de múltiples servicios ecosistémicos, que en la actualidad no han sido medidos adecuadamente ni valorados por las políticas actuales (Iriarte et al 2010). Hoy en día las alteraciones en el ciclo hidrológico, la acidificación del Océano, la eutrofización, desoxigenación del océano y la acuicultura son las amenazas más preocupantes. Ésta última, probablemente, es la actividad con el mayor impacto en los ecosistemas marinos costeros de la Patagonia chilena. Con el auge de esta industria, el interés científico en la Patagonia chilena también aumentó, pero desde entonces el conocimiento científico está muy por detrás, siendo de los ecosistemas menos conocidos a nivel mundial (Häussermann & Försterra, 2009; Niklitschek et al., 2011). La expansión de la industria de cultivos de salmón ha provocado una preocupación nacional e internacional por su potencial impacto negativo en el área costera del sur de Chile, que tiene un mosaico de ecosistemas con características únicas y tres reservas mundiales de la biosfera. La preocupación científica mundial llego a tal que la prestigiosa revista Nature publicó una carta al gobierno de Chile llamando a cooperar en la contención del daño de sus granjas de salmón (Vester & Timme, 2010). Varios estudios ya han dado cuenta sobre la reducción de la biodiversidad y el aumento de la eutrofización (Buschmann et al., 2006; Häussermann et al., 2013; Mayr et al., 2014).

Por definición los fiordos y canales de la Patagonia poseen una alta influencia de agua dulce, este aporte es indispensable para el equilibrio de nutrientes en la columna de agua, permitiendo que estacionalmente exista una alta productividad primaria. Los cambios en el régimen de agua dulce y el intercambio de materia entre los sistemas terrestres y oceánicos costeros, impulsados por el cambio climático y/o las actividades humanas directas, afectan los nutrientes y el ciclo del carbono y por lo tanto, la salud de los ecosistemas de los fiordos costeros (Iriarte et al 2010).

Fig 1. Modelo esquemático de un ecosistema de fiordos, servicios, energía y flujos de materia considerando conductores directos e indirectos en los fiordos de la Patagonia.

Por otro lado, los cambios en las proporciones de nutrientes (N: P y Si: N) cambian la composición del fitoplancton provocando floraciones que reducen la calidad del agua y causan eventos hipoxia temporal, es decir, reducen los niveles de oxígeno en la columna de agua debido a la descomposición de la biomasa después de la floración, este tipo de condiciones propician las floraciones tóxicas, debido a especies potencialmente tóxicas. Ambos tipos de floraciones pueden tener serias consecuencias en la salud de la población humana y en la economía local (turismo, pesca artesanal, miticultura y salmonicultura). Como consecuencia de la gran cantidad de fertilizantes y antibióticos que son utilizados en las granjas de salmón, fuente constante de amonio, estimulan la proliferación estacional de fitoplancton y estimulan el crecimiento de algas nocivas en el Sur de Chile (Arzul et al, 1999; Iriarte et al, 2005).
El NIÑO ‘’Godzilla’’ .

A principios del año 2015 el servicio de los Estados Unidos, NOAA emitió una primera alerta debido a una anomalía en la oscilación y debilitamiento de los vientos alisios este tipo de cambios en las altas y bajas presiones de la zona tropical eran un claro indicio de un evento de EL NIÑO se aproximaba en los próximos meses, con el paso de las semanas este evento fue tomando fuerza y fue catalogado como EL NIÑO ‘’Godzilla’’ siendo el de mayor intensidad de los que existan registros. En términos generales el evento de EL NIÑO es una perturbación del sistema Océano-Atmósfera del Pacífico Tropical que tiene un alto impacto en las condiciones meteorológicas y climáticas globales. Ésta es catalogada la mayor señal climática que existe actualmente en nuestro planeta. Durante EL NIÑO la temperatura superficial del mar (TSM) y la temperatura del aire en la región oriental del Pacífico tropical aumentan varios grados (Pizarro & Montecinos, 2004). En Chile es sabido que durante los eventos de El NIÑO aumenta la precipitación en la zona central de Chile y en el océano la temperatura aumenta entre 2 a 4 grados y tiende a golpear solo las costas norte y de Chile central, extendiéndose solo hasta el sur de Valparaíso. Sin embargo, se ha demostrado en el último tiempo existe un cambio meteorológico que empuja los sistemas de alta presión hacia la Patagonia: que se traducen en más días soleados, menos lluvia (menos escorrentía de agua dulce), que aumentan la salinidad del agua y mejoran las condiciones para las floraciones de fitoplancton en las aguas costeras.

Figura 2. Imagen de la temperatura superficial escalada por los satélites del NOAA.

En abril del año 2015 un grupo de científicos de la estación Científica de Huinay que realizaban una expedición explorando las costas de Aysén descubren en el área una gran concentración de ballenas en descomposición varadas por la costa alrededor del Golfo Tres Montes en la región de Aysén. En un principio se descubrieron un grupo pequeño de 36 que luego en una segunda exploración en el mes de junio se pudieron constatar más de 340 ballenas sei muertas por toda la costa. La gran mortandad masiva de estos cetáceos, fue uno de los eventos naturales más importantes y que generó un fuerte impacto en la comunidad científica nacional e internacional por aquel entonces. Las misteriosas circunstancias en que fueron descubiertas fue el punto de partida de muchos cuestionamientos e hipótesis por parte de las autoridades locales y de los grupos de científicos que desarrollaron la investigación. Los afloramientos masivos de algas nocivas producidas por el aumento de las temperaturas superficiales del agua y un aumento de la salinidad en los fiordos debido a este fuerte evento del NIÑO serían concluyentes en las hipótesis que se barajaron.

Otras consecuencias de anomalías climáticas y oceanográficas fueron registrados en febrero de 2016, donde una intensa floración de la microalga Pseudochatonella verruculosa ocurrida en la Región de Los Lagos tuvo como consecuencia una masiva mortandad de salmones en cultivo en el extremo norte del Mar Interior de Chiloé y Seno de Reloncaví. Luego, a partir de la última semana de febrero, comenzó a manifestarse una floración del dinoflagelado tóxico Alexandrium catenella, impactando fuertemente a la Región de Los Lagos y alcanzando por primera vez a la Región de Los Ríos. Desde principio de abril se observaron, además, mortalidades de moluscos bivalvos, aves y peces en Chiloé y otras localidades de la Región de Los Lagos. Como consecuencia de la intensidad y extensión del fenómeno, y la aparente coocurrencia de las floraciones nocivas en la costa de Chiloé y el vertimiento de salmones en altamar, se generaron protestas sociales y ambientales en Chiloé que luego se extenderían a otras localidades de la Región de Los Lagos (Informe Final Comisión Marea Roja, Noviembre del 2016).

Con estos antecedentes hoy en día Chile atraviesa por un difícil momento, siendo uno de los países que más se ha visto perjudicado no solo por los altos impactos que ha traído consigo el cambio climático, sino también por la combinación de factores que han amplificando las consecuencias de este y que en el corto plazo han logrado escalar más allá de lo previsto, provocando un seria crisis socio ecológica a lo largo del territorio; como las inundaciones en el norte del país, mega incendios forestales en la zona centro sur y afloramientos de algas tóxicas en el sur de Chile. Estas últimas han ido en notable aumento, en relación al aumento de la contaminación del océano, si bien no existe una relación directa, el aumento ha sido registrado y con nefastas consecuencias. En los fiordos y canales de la Patagonia, lugares donde mayoritariamente la salmonicultura ha concentrado sus granjas, han sido los más perjudicados, no solo por la cantidad de nutrientes y antibióticos ingresados al sistema marino sino también por la gran cantidad de basura y plástico que desperdician en sus instalaciones, siendo su modo de producción de salmones el más contaminante del planeta. Hoy en día la comunidad científica global predice que los eventos de El NIÑO que vendrán serán con mayor frecuencia y con intensidades extremas debido principalmente al calentamiento global, teniendo consecuencias mucho más profundas de las conocidas.  Esta amplificación de factores sumado a la desregulación de las leyes ambientales en Chile son sin duda una bomba de tiempo que podría explotar en una catástrofe ambiental de mayores proporciones como las registradas el año 2015-2016 en Chiloé y Aysén.

Las conclusiones que podemos abordar son múltiples desde una perspectiva interdisciplinaria, sin embargo desde el área de las ciencias marinas se hace necesaria una concentración de esfuerzos hacia el mejor estudio y entendimiento de estos ecosistemas. Una mayor inversión tanto en programas de investigación como en infraestructura son necesarias tanto para realizar monitoreo y series de tiempo a largo plazo. Así desarrollar modelos predictivos, que puedan entregar las herramientas  necesarias que busquen informar y prevenir los escenarios que afrontaremos en los próximos 50 años. En base a una perspectiva amplia, promover y ampliar las líneas de investigación existentes y que apunten al levantamiento de información desde distintas áreas de la ciencia, que puedan ayudar a revertir y mitigar como también a tomar acciones concretas hacia la conservación de los recursos y el buen entendimiento del equilibrio que mantienen estos ecosistemas de forma saludable.

Referencias.

  • Arzul, Geneviève, et al. “Comparison of allelopathic properties in three toxic Alexandrium species.” Journal of experimental marine biology and ecology 232.2 (1999): 285-295.
  • Buschmann, Alejandro. Comisión Marea Roja. Diss. Pontificia Universidad Católica de Chile, 2016.
  • Iriarte, J. L., R. A. Quiñones, and R. R. González. “Relationship between biomass and enzymatic activity of a bloom-forming dinoflagellate (Dinophyceae) in southern Chile (41 S): a field approach.” Journal of Plankton Research 27.2 (2005): 159-166.
  • Iriarte, J. L., González, H. E., & Nahuelhual, L. (2010). Patagonian fjord ecosystems in southern Chile as a highly vulnerable region: problems and needs. Ambio, 39(7), 463-466.
  • Haussermann, V., et al. “Gradual changes of benthic biodiversity in Comau fjord, Chilean Patagonia-Lateral observations over a decade of taxonomic research.” (2014).
  • Mayr, Christoph, et al. “Responses of nitrogen and carbon deposition rates in Comau Fjord (42 S, Southern Chile) to natural and anthropogenic impacts during the last century.” Continental Shelf Research 78 (2014): 29-38.
  • Niklitschek, Edwin, Andrés Ulloa, and Nicolo Gligo. “2. Trade liberalization, rural poverty and the environment: a case study of the forest and salmon sectors in Chile.” Vulnerable Places, Vulnerable People (2010): 14.
  • Werlinger, Camilo, Krisler Alveal, and Héctor Romo. Biología marina y oceanografía: conceptos y procesos. Consejo Nacional del Libro y la Lectura, 2004.
  • Vester, Heike, and Marc Timme. “Call for cooperation to contain damage by Chile’s salmon farms.” Nature 465.7300 (2010): 869.